Según datos oficiales, las quejas por higiene urbana se redujeron de manera sostenida en los últimos ocho meses. El nuevo sistema incluye auditorías a las empresas concesionarias.
La gestión de la higiene urbana en la Ciudad de Buenos Aires registró una mejora sustancial en sus indicadores operativos a partir de la puesta en marcha de un esquema de control más estricto sobre la disposición de residuos y la recolección. Según datos difundidos el 20 de septiembre por el Gobierno porteño, las solicitudes e incidencias por basura canalizadas a través de los sistemas de atención ciudadana y redes sociales registraron una baja del 70% en los últimos ocho meses.
La estrategia implementada combina despliegue territorial, fiscalización tecnológica y exigencias contractuales a las empresas recolectoras. Uno de los ejes centrales es la utilización de inteligencia artificial para monitorear el cumplimiento de rutas, frecuencias y calidad del servicio, además de la auditoría sobre los prestadores. Los datos fueron actualizados el 16 de septiembre y comprenden los distintos canales de atención, como la línea 147, la aplicación BA 147 y las redes sociales oficiales.
El informe oficial destaca que la reducción se profundizó a partir de mayo, cuando se registraron 4.996 reclamos, que bajaron a 2.036 en junio y a 1.175 en julio. En agosto se observó un leve repunte hasta los 1.517 casos, aunque el número permaneció muy por debajo del registrado en abril. Desde la Secretaría de Higiene Urbana señalaron que seis de cada diez vecinos respaldan la fiscalización y la aplicación de multas a quienes no respeten la normativa.
El plan integral también pone el foco en la importancia de respetar la franja horaria de 19 a 21 para sacar los residuos, una medida que mejora la operatividad de los camiones y reduce la presencia de basura en veredas durante el día. Las sanciones están enfocadas en el pequeño porcentaje infractor, con el objetivo de generar conciencia y mejorar la convivencia. En paralelo, se avanza en la discusión de los nuevos pliegos de concesión, que no contemplan el pago de indemnizaciones cuando los trabajadores continúan desempeñando la misma actividad bajo la empresa que asume el servicio, manteniendo empleo, salario y antigüedad. El tema generó una movilización del Sindicato de Camioneros encabezada por Pablo Moyano hacia la Comuna 1. El Ejecutivo porteño sostiene que el mecanismo vigente genera un costo para el Estado por una desvinculación que en los hechos no supone la pérdida efectiva del puesto. La Ciudad continúa además con campañas de concientización en barrios como Floresta, Villa Luro y Versalles.











