HIJO DE ÉPOCA

En la actualidad podemos ni enterarnos de un tema de actualidad, mientras que a nuestro vecino no pare de saltarle información sobre el tema.

¿Cómo es que pared mediante no tengamos si quisiera conocimiento de algo que es insoslayable para un otro que es tan cercano físicamente? Se trata de la virtualidad, que nos hace ser más ciudadanos del mundo que de nuestra comunidad.

Antes el grueso de la población sabía quien era Tinelli, después podía gustarte o no. Pero lo asociaba a un canal televisivo y un horario determinado. Hoy hay 25 Tinellis para ver en cualquier momento y que no sepamos nada de casi todos. Lo que sería pensar en un Tinelli a medida para cada uno. 

Esto es coordinado para que creamos ser los dueños de lo que consumimos mientras en verdad cada vez estamos más fragmentados. Y la fortaleza de una identidad queda obsoleta ante la avanzada corporativa mundial.

Corporaciones que siempre existieron pero no contaban con la herramienta digital necesaria para la no intromisión.

Disney si quería avanzar en Argentina necesitaba un programa con conductores de acá para promocionarlo. Quedará en otro debate si eso no hacía que los dueños de los canales decidan que tiene que ver y que no la sociedad.

Esto es meramente descriptivo no para poner en juicio su valor. La razón de la editorial es hasta qué punto uno cree como cierto lo que muestran las redes.

Puntualmente en X (twitter) si uno no ingresaba en la semana de la fallida votación de venta de tierras, no se enteraba la cloaca discursiva de un sector de la oposición criticando a otro sector de la oposición porque la senadora Sagasti no podía viajar al Congreso por tener un embarazo avanzado.

Es decir, el mismo público politizado tiene su propio lenguaje en twitter.

Es lo más pequeño dentro de lo pequeño, y con eso, algunos hacen un mundo.

Lo contrario a esto sería dejar lo digital por el cara a cara. El Presidente conoce muy pocas provincias argentinas, lo que fue su fuerte (las redes) es la única forma de conectarse con SU realidad.

Pedro Rosemblat hizo un juego de palabras con “el diario de Yrigoyen” la forma que tenían de hacerle creer al Presidente que todo marchaba bien.

Ahora está el “algoritmo de Milei” una forma de decirle al Presidente que todo Marcha de Acuerdo al Plan.

El desapego es normal a la diaria, al punto de decir que la morosidad es por gente que compró tv en el mundial y no lo quiere pagar porque Argentina perdió.

Queriendo atrapar gente por las redes, las redes lo atraparon a él.