Desde julio de 2025 rige un protocolo que articula prevención, emergencia, diagnóstico por imágenes, tratamiento y rehabilitación para casos de Accidente Cerebrovascular isquémico. La red incluye dos Unidades de Stroke y cuatro hospitales con equipos especializados. El programa prioriza la detección temprana de factores de riesgo y la respuesta inmediata ante síntomas.
En julio de 2025 se implementó en el subsistema público de salud el Plan Integral de ACV, bajo el esquema denominado Red Única. El objetivo del programa es unificar el circuito asistencial para pacientes con Accidente Cerebrovascular isquémico en el territorio porteño.
El ACV ocurre cuando se interrumpe o reduce el suministro de sangre a una parte del cerebro, lo que priva al tejido de oxígeno y nutrientes. Según datos sanitarios, es la tercera causa de muerte y la principal causa de discapacidad en Argentina.
La Red Única organiza la atención en cinco instancias: prevención, atención de emergencia a través del SAME, diagnóstico prioritario por imágenes, tratamiento en guardias y rehabilitación posterior.
El nivel de mayor complejidad está conformado por dos Unidades de Stroke, ubicadas en los hospitales Ramos Mejía y Pirovano. Funcionan las 24 horas y reciben casos de alta complejidad. A su vez, cuatro establecimientos cuentan con equipos de Stroke Team: Fernández, Santojanni, Argerich y Durand. Estos equipos están entrenados para iniciar el tratamiento inmediato y coordinar derivaciones cuando corresponde.
El modelo busca estandarizar criterios de intervención y evitar demoras entre efectores. Desde el ingreso por emergencia hasta la confirmación diagnóstica, el recorrido del paciente está protocolizado.
El ACV puede presentarse a cualquier edad, aunque el riesgo aumenta con la edad. Los factores de riesgo se clasifican en dos tipos.
Factores no modificables: edad, sexo al nacer y antecedentes familiares.
Factores modificables: hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, sedentarismo, dislipidemia y sobrepeso. De acuerdo con los registros del programa, la hipertensión arterial es el factor con mayor prevalencia.
Las recomendaciones clínicas incluyen controles periódicos en centros de salud para evaluar presión arterial, glucosa, colesterol y hábitos.
Para la detección de un evento agudo se indican cuatro signos de alerta: pérdida de fuerza en un brazo o una pierna, asimetría facial y dificultad súbita para hablar o para ver. Ante la presencia de alguno, se indica el contacto inmediato con el sistema de emergencias.
Una vez activado el protocolo, el paciente accede por vía rápida a estudios por imágenes. El equipo de Stroke evalúa la indicación de tratamientos para restaurar el flujo sanguíneo, como trombolisis o trombectomía mecánica. Posteriormente se inicia la etapa de rehabilitación, que puede incluir kinesiología, fonoaudiología y terapia ocupacional.
El Plan Integral incluye el monitoreo de tiempos de atención, la capacitación de equipos y la unificación de criterios clínicos en los hospitales que integran la red.
El abordaje combina la respuesta en la urgencia con acciones orientadas a la reducción de factores modificables.











