Hace menos de una semana, el Intendente de Suipacha, Juan Luis Mancini, dijo en el programa Comunas AM que el 60 por ciento de denuncias que recibían en el partido que gobierna eran por temas de violencia.
Un crecimiento exponencial de esa problemática.
Cuando el bolsillo explota las esquirlas caen bajo otras temáticas. Lo político es económico, y lo económico es social.
Un Estado que toma como política de Estado que el argentino promedio se endeude genera malestar en este ciudadano que se descarga con el prójimo.
La salida racional es que la comunidad pueda organizarse, unirse para terminar con la malaria que vive.
Pero la razón pasó de largo, e inclusive si quien Gobierna no llega a presentarse en las próximas elecciones será porque le bajaron el pulgar de arriba, el círculo rojo, el establishment, y no por la sociedad que lo padece.
La respuesta de agarrarmela con el otro, con tal de sostener que no estuve equivocado a la hora de elegir nunca fue lo más fácil pero si lo normal.
¿Por qué la salida normal no es la más fácil? Porque es impulsada por quienes precisamente se benefician de que la salida no sea con una sociedad organizada.
Y te hicieron pensar que seguramente quien habla de organizar la comunidad te está robando.
La política está dividida entre buenos y malos, y no entre hacedores o charlatanes.
La moral es para la calle y la política es un servicio, es decir, votar a quién le dejarías a tus hijos quizá no sea buena idea, lo mejor sería votar a quién promueva que tengas trabajo para poder dejar tu hijo con quien desees.
No hay contención social, y la enajenación es la norma en estos tiempos. El rotisero se quedó sin clientes de tanto festejar que el Javo haga motosierra, el jubilado perderá un cuarto de la mínima que percibe por pagar la tarifa de gas, el resto le tendrá que alcanzar para pagar el resto de los servicios, comer y comprar los medicamentos que antes tenía cubiertos en un 100 por ciento, eso después de repetir que “no hay plata”.
El peligro de que no te importe la política ya no es que vas a vivir bajo los designios de otros que sí les interesa. Según esa frase, a los que si les interesa la política definen la situación, mientras que en realidad, es la indiferencia política la que arrastra a los otros. El gran peligro es la suba de la conflictividad entre pares, y la condescendencia con el gobernante.







