No siempre todo tiempo pasado fue mejor. En la política si, en el entramado social también.
No hace mucho el jefe o la jefa de la casa, quien ponía el plato de comida en la mesa era quien bajaba línea. Fue una novedad incluso reivindicada por la fuerza ganadora, de que los pibes sean los que convencían a sus padres de votar por el peluca.
El que nunca había pagado un impuesto hablaba de lo asfixiante que era pagarlos, el que cobraba sus primeros mangos quería romper el Banco Central.
Y la culpa no es totalmente de los pibes porque ellos se equivocaron por inexpertos más que por idiotas. Y si fuesen idiotas tienen edad para serlo, la culpa fue de los que sí tienen experiencia.
Pero Massa dejó un quichicientos por ciento de inflación… Es verdad, toda la razón, pero ¿en qué cabeza cabe que votarlo a Milei era una posibilidad de estar mejor?
Si el twittero fue presidente no fue por los pibes que lo promocionaron sino por los padres que con una gran ignorancia creyeron en cantos de sirena. Y en los jubilados republicanos que votaron primero a Bullrich y después lo hicieron Presidente al panelista.
Dicen que no hay que pegar en el piso. Pasa que cuando uno cree que el paso siguiente a creer que el amor vence al odio es que venga un proyecto neoliberal.
Entonces hay que decir “che, maestro, ¿no te das cuenta que se ríen de vos diciendo que bajaron la pobreza infantil con los mismos datos que aseguran que si una familia de 4 personas percibe $1.500.000 no es pobre?”, “señor jubilado va a seguir criticando a otros jubilados que se quejan cuando según el indec si ganás más de 485 mil pesos no sos pobre?”
No sólo pagan miseria, sino que te dicen que no te quejes porque no es una miseria. Es una tomada de pelo. Y como contracara “el sin pelo”.
El Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que no le sale dibujar un círculo ni con un vaso es millonario en dólares, este país es fantástico. Al final los que piensan que la meritocracia no existe no somos los peronistas.
“Yo me manejo en la ilegalidad porque todos lo hacen” está diciendo Adorni cuando esgrime que ganó 500 mil dólares con inversiones en criptomonedas desde el 2013 y que no lo declaraba porque como todo argentino ahorra en negro. ¿Por dónde arrancamos? Hay dos vídeos suyos, uno en el 2015 y otro en el 2022 donde asegura que no sabía nada del tema.
La diputada nacional Marcela Pagano redactó año por año las variaciones de Bitcoin y no condicen con el crecimiento patrimonial que argumenta el vocero. Y lo más importante, porque siempre vamos detrás de lo anecdótico en lugar de lo importante, un funcionario no puede ocultar información. Si todos lo hacen, todos están incurriendo en un delito. No se modifica la Ley por usos y costumbres.
Políticamente ningún ministro lo respaldó, Sturenegger mandó al segundo de su cartera a la reunión de gabinete para no quedar pegado en una foto, Caputo tampoco asistió porque se excusó con un viaje sin dar demasiado detalles. Además empieza la mancha Adorni, el chivo expiatorio para limpiarse. Ejemplo: el ministro de desregulación dando a trascender que estábamos mejorando la visión que tiene el mercado sobre nosotros y aparece esto que hace parecer a la “inocencia fiscal” como guarida de chorros… ¿No lo es? Si algo funciona mal ahora la culpa es de Adorni.
Que lo operan con la verdad.
Hay quienes aseguran que hicieron de una nota vendiéndole que servía para zafar, y en realidad, era a sabiendas de que es indefendible para que se vaya sólo.
El año que viene hablamos de la recomposición nacional, etc, pero tanto que piden autocrítica de todos, estaría bueno comenzar a plantearse que quizá no es que somos un gran pueblo con malos políticos. Quizá el problema sean los votantes, es necesario decirlo aunque suene antipático. La única forma de cambiar algo es reconocerlo.







