Temprano a la mañana me levanté con una idea. Algo que pasó por mi cabeza y no dejó que mi sueño continuara.
Quise ese era mi sueño, pero no lo supe en el momento.
¿Por qué tenemos un país tan lindo con tan malos políticos?
Pensé de quién era la culpa, si era un castigo precisamente por tener tantas riquezas.
Parece una tontera pero no pude reconciliarme con la almohada. Tratando de hacer el menor ruido posible para no despertar a nadie fui hasta la cocina para hacerme los primeros mates de esa mañana.
Que lo pario! Me olvidé que no había repuesto la yerba y metí mano de la lata donde alguna vez en el tiempo había guardado algo de yerba. Como una reserva, quizá tenía allí.
Nada.
Me conformé con un café. La marca no la recuerdo, pero era de origen brasileño. Debe haber sido comprado por barato, supuse.
Me cambie a oscuras con lo primero que agarré, una camisa y un pantalón que nunca había ido a cambiar.
Quizá había engordado. Me fije si era mi talle y la etiqueta decía Made In Bangladesh.
Salí al laburo, única forma de que salga adelante este país.
Primero el bondi hasta la estación, después el tren a Once y de ahí el Subte A.
Largo recorrido que fui acompañado por brillantes editorialistas que me decían lo mal que estamos acá.
Llegue al trabajo y… qué lo pario otra vez! No corte la ensalada ayer y no lleve nada para almorzar. No iba a comprar nada con lo caro que está todo, pero un compañero fue al local de empanadas. Serán de dudosa procedencia pero me saciaron el hambre por uno módicos billetes. Billetes es un decir, le transferí a la cuenta de un banco digital que tiene por dueño un acomodado empresario local que tributa afuera.
Cansado regresé a mi casa.
Otra vez casi se agarran a trompadas al lado mio, en la puerta del vagón del Sarmiento porque los que entraban ansiosos por volver a sus casas no dejaban bajar a los que bajaban ansiosos de llegar a sus casas.
Estos negros no aprenden más, por eso no tenemos buenos políticos pensé recordando el pensamiento original.
Pero hubo una nota que leí que me llamó poderosamente la atención, el Presidente Milei dijo que en nuestro país sólo se fabricaba dulce de leche y biromes.
Y la verdad… tiene razón. Es eso o pensar que como no hay un mango compramos pantalones de Bangladesh, cafés de Brasil, escuchamos a editorialistas que lo putean con una solvencia de quien tuviese la verdad revelada sin contemplar lo que le pasa a la gente, que se viaja mal, que se trabaja mucho, que se come mal, y que cada vez se puede sacar menos al país trabajando porque hay más despidos y la gente trabaja. Cierran empresas y Argentina sólo produce Dulce de Leche y Biromes.
Un politico que no miente, qué importa que el sea el Presidente? En las próximas elecciones, yo…yo voto por él. Yo Argentino.







