Un hacendado portugués radicado en Sumampa (Santiago del Estero), llamado Antonio Farías de Sá, pidió que le enviaran desde Brasil una imagen de la Inmaculada Concepción.
Para marzo de 1630, una pequeña escultura de terracota de 38 centímetros llegó al puerto de Buenos Aires.
A principios de mayo de 1630, al llegar al paraje «Árbol sólo» (a orillas del río), los bueyes que tiraban de la carreta se detuvieron y no quisieron avanzar más.
Los troperos aliviaron el peso sacando carga, pero los animales seguían inmovilizados.
Al bajar el cajón con la imagen de la Inmaculada Concepción, los bueyes retomaron el movimiento con facilidad.
Entendieron que la Virgen había elegido ese lugar para quedarse, dando origen a la historia y devoción de Nuestra Señora de Luján.
Este fin de semana se realizó la 52° edición de la peregrinación a Luján. Y la gran mayoría desconoce el misterio pronto a cumplir 400 años.
Según informó el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, 2,7 millones de personas se movilizaron hasta la basílica.
El 25 de octubre de 1975 casi 30 mil personas peregrinaron por primera vez.
Dos años más tarde, en plena dictadura militar, las marchas públicas estaban prohibidas y eran reprimidas, pero la peregrinación a Luján era una de las pocas convocatorias permitidas y un grupo de Madres decidió participar para visibilizar el reclamo por sus hijos e hijas desaparecidos. Para poder reconocerse y encontrarse entre las miles de personas que asistieron, surgió la propuesta de llevar en la cabeza un pañal de tela blanco que había pertenecido a sus hijos. Ese pañal convertido en pañuelo generó una enorme notoriedad pública y pasó a transformarse en el emblema mundial de la resistencia, la memoria y la lucha por los derechos humanos.
El poder de la fe que trasciende la iglesia que conducen los hombres,
?cómo los militares iban a prohibir un evento del clero. Pueden tener más control sobre las sotanas que sobre los fieles.
Tiempo antes, Perón y Eva Perón visitaron la ciudad de Luján para mayo de 1946 (en agradecimiento tras la elección presidencial). En ese momento, el cantautor Facundo Cabral tenía solo 9 años. Su madre, Sara, era una mujer sola con siete hijos que escapaba de la extrema pobreza y el frío, trasladándose desde el sur hasta Buenos Aires.
Esta historia la contó varias veces de grande, y la locación cambiaba porque alternaba entre Luján y La Plata, pero el cantor decía que tras escuchar que había un Presidente que ayudaba a los pobres, logró esquivar los controles y acercarse al auto oficial donde viajaban el General y Evita. Ante la pregunta del presidente de si quería algo, el niño respondió: «¿Hay trabajo?»
Evita se conmovió, lo hizo llevar a una oficina y le entregó una carta firmada que decía: “Sería de mi agrado que la señora de Cabral y sus hijos no tengan ningún problema. Afectuosamente María Eva Duarte de Perón”
Gracias a esa carta, la familia fue trasladada en avión a Tandil, donde su madre obtuvo su primer empleo estable y una vivienda digna. Cabral repitió toda su vida en entrevistas una célebre frase sobre ese día: «Nos salvó la vida. Fue la primera vez que alguien nos confirmó que estábamos dentro de la cancha»
El 15 de noviembre de 1953, Perón participó en la coronación pontificia de la imagen misionera de la Virgen en la Plaza de Mayo consagrándola como Patrona de la Nación.
No es casualidad este recuento histórico, la Argentina está muy ligada a la Virgen de Luján y 2,7 millones que no tienen porque conocer todos esos antecedentes, hasta pudiendo renegar de la política son parte de ella.
Porque en un tiempo del individualismo y de la inmediatez, caminaron horas y horas entre desconocidos.
¿Y por qué? Por agradecimiento, para pedir.. por una cuestión de fe.
El argentino y la argentina son personas de fe, pero más allá de lo religioso. Sería muy feo tener un pueblo que no tenga esperanza que no espere nada, y por suerte Argentina no es así.
Quizá sea uno de los motivos por el que nos odien en algunos países, porque podemos padecer y también levantarnos. El oficialismo nos propone un futuro gris, Axel no nos muestra uno y sólo nos dice que hay que frenar al oficialismo, Cristina nos propone todo el pasado como futuro.
La gente es más optimista, los que dicen que no es porque lucran con el desánimo de la gente. Dicen que es un pueblo desunido, cosa que es verdad, pero no proponen nada para cambiar ese análisis.
Hoy mismo después de ver la muestra de fe del fin de semana un político debería venir a proponernos un sueño como Néstor.
A compartir un futuro con trabajo y dignidad, una salida.
Pero no ven las manifestaciones, prefieren no salirse de lo que les marca una consultora política.
Y el consultor no entiende el pueblo porque le pasa lo contrario, tiene mucha billetera y poca fe.







