NO SERÉ HERALDO DE BUENAS NOTICIAS

Son tantos los cocineros que joden la sopa que en Argentina no sabemos qué hacer con los ídolos.

Y somos tan fanáticos que los ídolos se acercan a la categoría de lo sagrado, porque sagrado es aquello que se considera digno de veneración y respeto absoluto, en el ámbito laico se entiende como algo inviolable que merece la máxima protección.

Y la defensa es a capa y espada, pero también están los tontos. No están detrás de un negocio sino que los persigue la ignorancia y muy rápidos no son. El Indio Solari decía que el tonto nunca puede oler al diablo.

Probablemente los que sigan a los profetas de tempestades tendrán un lugar asegurado en el cielo de los nabos.

El Diego era un ídolo que alcanzó el mote de sagrado, y bastaba decir que naciste en Argentina cuando cualquier ciudadano del mundo iba a acotar “como Maradona”.

Sin embargo, el Indio fue distinto. Un ídolo que también alcanzó lo sagrado pero bien de acá. El verdadero fenómeno barrial, provincial, nacional, y eso no fue nunca bajarse el precio.

Quien poco se cree será capaz de verse como poca cosa.

El líder de Patricio Rey tuvo un diferencial con el otro ídolo. Los goles de Diego no eran radicales, ni peronistas. ¿La obra se puede separar del artista?

En el caso de Solari, el Indio por sobre Carlos Alberto, su apodo reemplazó al nombre de pila en un claro ejemplo de que en este caso no se pueden separar.

Entonces es más razonable que haya quienes no le guste para nada el personaje, y la muerte no abuena a nadie. Pero, ¿el mismo día que falleció decir las peores cosas de un artista popular?

Hay una nueva moda que es creer que por tener un micrófono uno tiene la obligación de decir lo que piensa por sobre el hecho, porque en todo caso la tarea periodística (feliz día a los colegas en su día) es decir lo que muchos creen, aunque sin pruebas, pero no tienen la oportunidad de manifestarse.

¿Y eso?

Quién dice que muchos piensan de esa manera, lo más probable es que alguien en 49 millones de argentinos repita la misma línea mononeuronal, pero porque sería periodístico decirlo.

En pocas palabras, ¿A quién le importa si no te gusta el Indio Solari? Hay algo para aportar o sólo congraciarse con una tribuna de pobres tontos, pobres diablos y patéticos viajantes.

El futuro ya llegó, llegó como vos no lo esperabas, dice la canción Todo un Palo, y en esta vieja cultura frita puede fusilarte hasta la cruz roja, cantan en el tema con el que abre el disco Oktubre.

Ahora pareciera que aunque no haya nada para aportar hay quienes creen que lo que importa no es lo que digan sino lo que piensen.

En fin, la vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo. Hay vidas que no terminan con la muerte, para algunos puede ser la de un familiar, para muchos un ídolo. En definitiva lo que consideramos sagrado.