La Legislatura de la Ciudad y la Embajada de la República Oriental del Uruguay conmemoraron el 50° aniversario de los asesinatos de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw, crímenes cometidos en Buenos Aires en el marco del Plan Cóndor.
El acto se realizó en el Salón Dorado con la presencia del presidente uruguayo Yamandú Orsi, la vicepresidenta Carolina Cosse, el prosecretario de la Presidencia Jorge Díaz, el embajador de Uruguay en Argentina, Diego Cánepa Baccino, y autoridades porteñas como el vicepresidente 1.° de la Legislatura Matías López y el autor del proyecto, el diputado Leandro Santoro. Participaron también legisladores de distintos bloques, el secretario general de Relaciones Internacionales de la Ciudad, Fulvio Pompeo, el expresidente Julio María Sanguinetti y el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
Estuvieron presentes representantes de organizaciones uruguayas como la Confederación de Cámaras Empresariales, el PIT-CNT, la agrupación de expresos políticos Crysol y el Congreso Judío Latinoamericano, junto a miembros del cuerpo diplomático acreditado en Argentina.
El crimen en Floresta, punto central del homenaje
Hace 50 años, el 20 de mayo de 1976, las cuatro víctimas —que se habían refugiado en Buenos Aires escapando de la dictadura uruguaya— fueron secuestradas y mantenidas cautivas en el centro clandestino de detención ubicado en Bacacay 3570, en el barrio de Floresta.
Al día siguiente, el 21 de mayo de 1976, sus cuerpos aparecieron dentro de un automóvil Torino abandonado en la intersección de las avenidas Perito Moreno y Dellepiane, a pocas cuadras de ese lugar. El homenaje buscó señalar ese hecho: los asesinatos del Plan Cóndor no ocurrieron sólo en la región, sino que tuvieron uno de sus episodios más brutales en pleno territorio porteño.
“Estamos conmemorando un terrible asesinato que ha marcado la historia reciente del Uruguay, que es también la historia de América Latina y de los terrorismos de Estado”, dijo el diputado Santoro. “Fueron contra demócratas que tenían como objetivo consagrar el Estado de derecho en la región”, agregó, y llamó a trabajar para “despolarizar las sociedades” y reafirmar el “Nunca Más Dictadura en América Latina”.
El embajador Diego Cánepa Baccino agradeció el homenaje unánime y sostuvo que “recordar, como todos saben, en el latín significa volver a pasar por el corazón”. Remarcó que mantener viva la memoria es clave para “regar y proteger la democracia todos los días”.
Placas para la memoria
Orsi y Santoro descubrieron placas conmemorativas que se colocarán en la Embajada de Uruguay y en la Legislatura porteña. Luego, junto a la vicepresidenta Cosse, entregaron las placas a los familiares de las víctimas:
– Rafael Michelini recibió la placa en memoria de su padre Zelmar, periodista, ex senador y cofundador del Frente Amplio.
– Facundo Gutiérrez Ruiz y Santiago Gutiérrez, hijo y nieto de Héctor “El Toba” Gutiérrez Ruiz, presidente de la Cámara de Representantes por el Partido Nacional.
– Gabriela Schroeder, hija de Rosario Barredo, recibió las distinciones correspondientes a su madre y a William Whitelaw.
El cierre estuvo a cargo del cantautor Peteco Carabajal.
El acto reunió a legisladores de casi todos los bloques políticos y buscó transformar el dolor por lo ocurrido en Floresta en memoria activa, para honrar a las víctimas y reafirmar el compromiso con la Verdad y la Justicia.











