Se termina el verano de la post verdad política. La de un partido diciendo que es la novedad, que todo el resto es más de lo mismo.
Tres de cada cuatro argentinos quiere cambiar este gobierno, el círculo rojo se aprovecha de esto para facturarle viejos desplantes que le fueron arremetiendo. La tobillera a Cristina no le llega ni a los talones al haber llamado Don Chatarrin a Paolo Roca.
El poder real, es tan real como poderoso este quien este como Presidente.
Pero ese 75 por ciento que quiere que venga otro Presidente, a la hora de la verdad, enfrentará el verdadero dilema en el cuarto oscuro. No será Milei, será Patricia, o cualquier otro.
Ningún Presidente llega a serlo teniendo el 30 por ciento de los votos, Néstor no ganó con el 21,65 por ciento de los votos. Llegó porque Menem se bajó después de haber sacado un 24,5 sabiendo que el restante porcentaje del padrón lo iba a votar a Néstor. Así como Milei no llega por libertario, llega por los votos que se le dieron para no votar a nadie que tenga atrás algo de peronismo.
Pero eso se agota, y los votos prestados te retiran el apoyo y buscan a otro antiperonista que le diga las cosas que quieren oír y nunca se las van a cumplir.
Milei es el gran exponente de la escuela austriaca fundada en Viena en 1871. Si tuvieron que pasar 150 años para que alguien que pensará de esa manera llegará a una presidencia, osea, digamos, muy buena no debe ser la teoría. Y lo vendían como de vanguardia, como lo moderno.
Ahora resulta que todos los nombres que surgen como posibles candidatos, suenan dentro del mismo espacio… aparece Brito y dicen que podría ir por un peronismo de centro no kirchnerista, aparece Gebel y dicen que lo están preparando para un peronismo de centro, todo nombre que aparece quiere disputar el voto peronista, en el momento donde Axel Kicillof aparece con clara intención de voto superior a cualquier otro candidato de cualquier espacio.
¿A quién le sirve el advenimiento de estos candidatos?¿Quiénes los impulsan?
Todo experimento puede salir mal. Finalmente pueden robarle votos a quien no tienen que hacerlo, pero es un piensa mal y acertarás constante en la política.
El próximo Presidente no lo tendrá a Adorni, ni a Karina, pero encontrará faltante en la caja de cualquier órgano que preste servicios sociales. Una matriz industrial quebrada, deudas incalculables y como reparo para contrarrestarlas no tendrá ni el oro de nuestra patria.
Será parecido al panorama de cuando asumió Alberto. Con la salvedad que gracias a la inoperancia de este último, Milei no recibió un país como lo recibió Macri sino uno mil veces peor. Por tanto, al antiperonismo no se le puede responder con un peronismo moderado. El peronismo moderado no es peronismo. Quien diga que debe ser lo más amplio posible para acaparar la mayor cantidad de votos, miente de la peor manera. Aquella que no solamente falta a la verdad sino que tiene aires de superioridad, y te quiere explicar como es “la cosa”.
Y como lo más importante, para el próximo Presidente la bandera más amada debe ser la Argentina.







