Educación porteña lanza un estudio sobre celulares, IA y lectura en secundarios para diseñar políticas de bienestar

El Ministerio de Educación de CABA y el ITBA encuestarán a 5.000 alumnos para medir el impacto de las pantallas y la IA en la salud mental, las habilidades cognitivas y el rendimiento escolar. El proyecto busca generar datos locales ante la preocupación por el uso de IA sin verificación en las aulas.

El Ministerio de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires [ITBA] dieron inicio a una investigación conjunta para analizar el impacto del uso de dispositivos móviles, la inteligencia artificial y los hábitos de lectura en estudiantes de nivel secundario. 

El objetivo es generar datos propios y contextualizados de la Ciudad que permitan orientar futuras políticas públicas de bienestar estudiantil y optimizar los procesos de aprendizaje en las aulas porteñas. Ante la creciente preocupación global por el consumo de pantallas y el avance de la IA en las escuelas, el proyecto busca obtener evidencia científica robusta sobre su efecto real en la salud mental, las habilidades cognitivas y el rendimiento escolar.

Se trata de un estudio sin precedente por el tamaño de su muestra: participarán 5.000 estudiantes de 1º y 4º año, pertenecientes a escuelas de gestión estatal y privada. La dirección está a cargo de referentes de la ciencia en Argentina: la Dra. Valeria Abusamra, el Dr. Pedro Bekinschtein y el Dr. Fabricio Ballarini.

El trabajo de campo se realizará entre mayo y junio de 2026. Los investigadores indagarán en la relación entre el tiempo de pantalla y el bienestar socioemocional, la comprensión lectora y las funciones cognitivas esenciales. La participación es voluntaria y el tratamiento de la información se rige bajo estricto secreto estadístico para garantizar la privacidad. Los primeros resultados se compartirán con la comunidad académica y el público general a partir de julio de 2026.

IA en la escuela: beneficios y riesgos

El estudio llega en un momento en que la inteligencia artificial se incorporó de forma creciente al ámbito educativo, sobre todo como herramienta para buscar información y acompañar tareas escolares. Sin embargo, los contenidos que genera no siempre son precisos y pueden incluir datos incorrectos, incompletos o desactualizados que son difíciles de identificar a simple vista.

El riesgo es que el uso de esa información sin verificación impacte en los trabajos escolares y contribuya a la circulación de desinformación en entornos digitales. Entre las prácticas que aumentan ese riesgo están confiar en una única fuente, no verificar la información antes de usarla y compartir contenidos sin chequear su veracidad. A eso se suma que la IA no siempre presenta de forma clara las fuentes, lo que dificulta validar el origen y la confiabilidad.

Para reducir esos riesgos, desde el equipo técnico recomiendan verificar la información en fuentes confiables, contrastar los contenidos con otros materiales, revisar posibles errores o inconsistencias y usar la IA como complemento, no como única fuente. 

La idea es que el estudio de CABA y el ITBA aporte datos concretos para incorporar estos hábitos en las aulas: aprovechar los beneficios de la IA sin descuidar la calidad de la información y prevenir la desinformación entre los adolescentes.