¿A QUIÉN LE HABLAN?

No ser redundante hoy en día es todo un desafío. Se vive en una espiral, la actualidad es cíclica.

Pareciera increíble que para tocar un tema de hoy sea necesario recurrir a una frase del pasado. Ni de hace una década, ni de hace 100 años. En la antigua Grecia fue Aristóteles quien imprimió el concepto de que la única verdad…lo puede completar usted, ¿No?
La única verdad es la realidad.

El padre de Aristóteles se llamaba Nicómaco, y era médico de la corte de Amintas III, padre de Filipo II de Macedonia.

A sus 17 años fue enviado a Atenas y allí se formó como discípulo de Platón en la Academia, quien antes de morir había dejado establecido que sería su sobrino quien se encargue de llevar adelante el establecimiento, y no Aristóteles que su condición de macedonio no lo permitía.

Según muchos historiadores los griegos tomaban como algo inferior a los macedonios. Cuando creció el poderío militar de Filipo II le encargó la educación de su hijo a Aristoteles, y este aceptó educar a Alejandro Magno. Quizá como una justicia divina, de una de las tantas divinidades que tenían en esa época, el macedonio que no pudo acceder a la dirección de la Academia por su lugar de origen educó al militar que sometería a Grecia a los dominios de Macedonia.

Más acá en el tiempo, Perón decía que el mejor militar que existió fue Alejandro Magno y por ende, si tuvo formación filosófica todos los militares deberían de tenerla. Será por eso que el General organizó el Primer Congreso de Filosofía, y también será por eso que pronunció la frase del maestro de Alejandro Magro. “La única verdad es la realidad”, acuñada por Aristóteles.

La realidad que hoy muestran los medios en su sentido más mayoritario es perversa. Para ejemplificar vale aclarar que la verdad, en un periodo no mayor a dos meses, el Gobierno logró un acuerdo con los acreedores privados, consiguió que la fabricación de una vacuna contra la pandemia sea en Argentina, fijó la regulación de servicios de telecomunicaciones como un bien esencial, anunció que el 99% de la deuda bajo Ley extranjera fue reestructurada, se envió un satélite al espacio.

Mientras que eso pasa verdaderamente, la realidad que retratan los medios hegemónicos muestra que Sergio Massa quiere hacer un golpe institucional al supuestamente “no dejar sesionar de manera presencial”. En el que hasta ahora es el peor momento de la pandemia.

Por eso, la oposición… perdón 1 de los 8 bloques de la oposición se negaba a tratar un proyecto de turismo y otro de pesca ilegal, porque esos eran los únicos dos temas que se trataba en la Sesión.

Hace un tiempo algunos editorialistas miraban fijo a cámara y hablaban de que les parecía increíble que deportes como el golf no reabrieran, total qué probabilidades había de contagiarse.

La pregunta es: ¿Qué probabilidades hay de que alguien que juegue al golf lo esté mirando?

¿Uno entre cuantos juega al golf? Termina de ser gracioso, cuando el zonzo lo repite.

Ahora que el Gobierno quiere fijar un Aporte Solidario de las Grandes Fortunas, en una pésima elección de nombre porque si de algo carecen en su mayoría, es de solidaridad. Sino los medios no harían el espamento que hacen, se puede escuchar como conductores afirman que eso es un freno a la producción, que es el único país que restringe al que crea empleo.

¡Ey… alcanza a 12 mil personas! Un punto de rating son 60 mil, ¿A quién le hablan?.

Todo es en nombre de la libertad, algo mucho más amplio y para tratar en otro momento. Tan inverosímil que si lo insulto en la calle estoy menospreciando su persona, cabe como injuria, pero si lo mismo se lo digo en estas líneas es libertad de prensa. Lo curioso es que la libertad de prensa no es para decir que “Cristina es una pobre vieja que va a morir sola”, como dijo Lanata. La libertad de papel prensa, digo de prensa, es para hablar de lo que justamente ocultan.

De Aristóteles a la actualidad sin solución de continuidad, es dificil no redundar al hablar de lo que pasa y más cuando los protagonistas del odio, son parientes no muy lejanos de aquellos profetas del odio de los que habló Jauretche. De aquellos polvos, estos lodos.