Miles de personas (autoconvocadas, afiliadas a partidos políticos, o agrupadas en torno a organismos de derechos humanos) protagonizaron este martes 24 de marzo una nueva movilización hacia Plaza de Mayo, que a pocas horas del acto central ya se encuentraba colmada y con poco espacio. Las manifestaciones se multiplicaron en distintos puntos del país.
Minutos antes de las 16:30 comenzó oficialmente el acto para conmemorar la jornada de lucha y reflexión. Desde el escenario principal, los oradores denunciaron la existencia de una maquinaria del horror diseñada específicamente para el robo de bebés. El documento enfatizó que la dictadura mantuvo a las madres embarazadas con vida en condiciones infrahumanas solo hasta el momento del parto, para luego arrebatarles a sus hijos y asesinar a las mujeres, borrando todo rastro burocrático de su linaje. Según los testimonios, los bebés fueron tratados como «botines de guerra», inscriptos con identidades falsas para intentar que la desaparición de sus padres se extendiera también al plano biográfico de sus descendientes.
En un pasaje de fuerte impacto, una de las oradoras destacó la magnitud de la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo, quienes lograron imponerse ante obstáculos que parecían insuperables. «Pudieron contra la dictadura, contra las trabas jurídicas, contra los medios cómplices y contra una sociedad que miraba para otro lado», sentenció desde el escenario. El texto resaltó que estas mujeres, en su mayoría amas de casa sin formación previa, se convirtieron en referentes mundiales de lucha al enfrentar la incertidumbre científica y la fuga de los apropiadores para reconstruir, hasta el momento, 140 historias de identidad recuperada.
El acto por el 50° aniversario del golpe reivindicó estas restituciones como la «mayor victoria de la democracia» y un compromiso que la sociedad argentina debe sostener para encontrar a quienes todavía faltan. Tras reafirmar la cifra de los 30.000 detenidos-desaparecidos y exigir que «digan dónde están», el cierre incorporó una fuerte proclama política. El último de los oradores concluyó la lectura del documento oficial con un pedido directo que marcó el pulso del cierre de la jornada: «¡Cristina (Kirchner) libre!», vinculando así la histórica lucha por los derechos humanos con la actualidad política del país.
Jorge Fleitas, cuyo hermano mayor fue desaparecido por los militares, explicó las razones de su presencia en la manifestación: «La dictadura fue terrorífica, cruel, inhumana se llevó a mucha gente. Pero lo que no se tiene que llevar es la conciencia de que no queremos ese tipo de mundo».
«Tenemos que dar un mensaje opuesto, más humano. Queremos una humanidad solidaria, que reparta los bienes, donde no haya violencia», expresó, y destacó que el reclamo pacífico de este martes por los 50 años del comienzo de la dictadura es especialmente relevante «en esta etapa de gobiernos de ultraderecha en todo el mundo, donde se hacen guerras por intereses económicos».
