HOJA EN BLANCO -Por Rodrigo Marcogliese

La joven Elvira, buscó refugiarse del caluroso 13 de noviembre de 1968 en el cine. La cita era a las 16 hs con su compañero Quique en Rivera Indarte y Rivadavia, Flores. Parados frente a la boletería vieron que en las salas se proyectaban las pelis “El bebe de Rosemary”, pero para terror ya estaba Onganía; la última del director Stanley Kubrick “2001: Odisea en el espacio” (el contexto ayudaba, unos meses más tarde el Apolo iba a viajar por el espacio hasta descender en la luna); sin embargo la que más le llamó la atención a la pareja fue la que protagonizaba el Rey “Un muchacho como yo”.

Sacaron los tickets y antes de ingresar en la sala 5, Quique le dijo a la joven Elvira que se adelante mientras él iba al baño.

Ella siguió camino sola y creyendo ser la Sala 5 ingresó en un cuarto oscuro. La siguiente vez que vio la luz, fue la solar y ya no estaba en el cine. En verdad sí, pero en la puerta del lado de la vereda. Elvira estaba desconcertada, y más aún cuando vio su reflejo en la puerta vidriada del cine, su aspecto…ya no era la joven Elvira, ahora era Doña Elvira.

Primero pensó en que estaba en otro mundo, o al menos otro país, porque le gente se tapaba la cara con barbijos. Para su sorpresa caminó unos metros y llegó a la Plaza Flores, ubicada exactamente dónde estaba en 1968. Claro, el Cine Rivera Indarte ahora se llamaba Atlas pero eso era algo menor.

Le habló lento al canillita del puesto de diario de la plaza para que entienda su lenguaje, le pidió el diario de mayor tirada. Le alcanzó el periódico de Noble. En efecto era Argentina.

La tapa la impactó, “Fernández incorpora un Intendente ultra cristinista en reemplazo de Bielsa”. Quería leer la bajada de la nota en tapa pero los ojos se le desviaron hacia la que estaba en la parte inferior y decía que en los típico almuerzos de Mirtha, ahora conducidos por su nieta un grupo de opinadores disertaron acerca de la veracidad de los datos de la vacuna rusa SPUTNIK 5, mientras que respiraban aliviados porque un ratón al cual le inyectaron la de Pfizer había tenido según los científicos de Pfizer una mejoría en su vista, y eso si que era un dato concluyente e inapelable.

“Doña, esto no es una biblioteca… tiene que pagar”, dijo el canillita. ¿Cuánto es?, preguntó Elvira sacando unos billetes. “Me va a pagar con plata del Estanciero”, sentenció desafiante el canillita. ¿Cómo dijo?, replicó ella. “Tomatela vieja”, le gritó el diariero mientras le sacaba el Clarín de la mano.

Si quedaba alguna duda, eso confirmó que estaba en Argentina.

Doña Elvira caminó por San Pedrito en dirección a la estación de Flores y sintió que desde una casa que tenía la puerta abierta decían su nombre. ¡Elvira! ¡Elvira! la llamaban desde la oscuridad, le parecía conocida pero la escuchaba muy baja como para saber de quién se trataba.

Qué podía perder… se metió en la casa y cuando volvió a ver la luz estaba Quique frente a ella, extrañado preguntando dónde se había metido.

Elvira, miró sus dedos largos, finos y sin arrugas. Era la joven Elvira. Le quiso empezar diciendo a su pareja que no se imaginaba dónde se había metido. Y él le respondió que sí sabía, que por equivocación se metió en la sala de 2001: Odisea en el Espacio. Y que por suerte esa peli no había arrancado porque sino no hubiese escuchado sus gritos.

Ella le dijo que no, que había viajado al futuro.

-Ya no había morsas, pero la culpa de todo seguían endilgándosela a Perón.

-Ah, volviste para decirme que todo sigue igual- ironizó Quique.

-No todo no, en el 2020 el Presidente de Rusia no felicita al nuevo Presidente de Estados Unidos hasta que no haya resultados oficiales.

-¿Lo decís por Nixon que asume en enero?- a esta altura Quique intentaba con todas sus fuerzas creerle a la joven Elvira.

-¡No! ¿Viste la nota que salió hoy publicada en Clarín? Esa que se titula “Otro vehículo espacial ruso va a la luna, no está tripulado y volverá a la tierra”. Bueno, en el 2020 le pusieron Sputnik a una vacuna. Va a haber una pandemia.

-¿Acá?

-¡Si, acá Quique! ¿De qué estamos hablando? Lo discutían en los almuerzos de la Legrand.

-Pará un cachito… hablas del programa de Mirtha, ese que empezó hace poquito, unos meses. Mirá el 3 de junio, me acuerdo patente porque ese día vendí al león. Un Peugeot 403, joya nunca taxi.

-Bueno si, el programa de Mirtha sigue dentro de 52 años.

-Che, ¿le pido al pibe de la boletería a ver si nos da hielo para el golpe?

-No jodas Quique.

-Me lo pones difícil Elvira, vamos a ver la peli de Palito, o me vas a decir que fue no sé… Intendente de Lules, Gobernador de Tucumán.

Y ahí siguen, discutiendo… desde hace más de cinco décadas que las Elviras y los Quiques se juntan para hablar del futuro como si fuese una “Odisea en el Espacio”, sabiendo que tienen el compromiso asumido de ver la producción nacional como lo era “Un muchacho como yo”, sobretodo sabiendo a no se debe volver al terror como “el Bebe de Rosemary”.

Una respuesta a “HOJA EN BLANCO -Por Rodrigo Marcogliese”

  1. Me pareció excelente la forma de ironizar la actualidad ,desde una supuesta situación pasada real.
    un periodismo de avanzada y con refinamiento literario.
    Susana ,vecina de Versalles.

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