EL DISCURSO OFICIAL

El oficialismo es monocorde. Toca una sóla cuerda discursiva, y repiten lo mismo ante cualquier aforo. En otras palabras, le promete lo mismo al empleado que al gran empresario.

Lo que a priori puede resultar bueno, no lo es tanto cuando sus políticas sólo benefician a los segundos.

Jauretche decía que  «cuando el peón y el patrón,votan al mismo candidato,el que pierde es el peón».

Esto se actualiza a los nombres propios pero se repite con el tiempo.

No tienen reparos en decir que van a reducir el “gasto”público. Que ajustan sobre el trabajador en su amplio significado.

En primer peronismo, el ministro de economía Cereijo y el Presidente del BCRA Miranda decían que primero había que generar que el argentino comience un negocio pero más importante aún, había que estar presente cuando este llegue al punto de inflexión. Es decir, cuando el argentino recupere lo puesto en un principio e inclusive ya sea rentable su negocio, ahí el Estado debía crear la herramienta necesaria para fomentar que el empresario siga creciendo, por ejemplo, si ya tiene ganancias trabajando 10 personas hacer que le siga siendo rentable si contrata 5 más.

Por eso el empresario es visto como un trabajador, y la única clase de hombres es la que trabaja.

Pero también están los empresarios que no laburan, o que laburan de hacer trabajar la plata. No pisan ninguna de sus fábricas, no generan empleo, o aplauden si tienen que recortar derecho.

Esos son los que aplauden y se benefician con este modelo.

Solo dos comentarios de ese gabinete de Perón, lo que hacía Pistaini, y Cereijo por ejemplo no tenía nada que ver y sin embargo la conducción unificada y la organización podía vencer al tiempo.

Ahora el ministro que fuera dice lo mismo. Y por otro lado, Néstor nombró Presidente del BCRA (mismo cargo que tenía Miranda)  que de peronista tenía lo que tiene Martín Palermo de ídolo de River, mostrando claramente que unos tienen que hablarle a un público y otros actores del gobierno a otros.

Mauricio Macri realizó un cambio paradigmático y no supo ser advertido. Hasta su Gobierno en caso de emergencia la salida era el peronismo, que imponía el orden ante el caos de quienes se iban sin terminar el Gobierno y con un país incendiado.

Cuando Macri pierde en el 2019, deja correr al dólar y desde ahí un triunfo del peronismo significa un derrumbe económico. Asumió Alberto Fernández y no mejoró la economía y para colmo cuando Milei gana asegura que él no se iba a hacer cargo de la economía hasta asumir. Entonces la inflación del 2019 fue generada por la victoria del Frente de Todos, y también generó la inflación de haber perdido.

La campaña del año pasado fue hablar del riesgo kuka y el peronismo lejós de desalentar esto se hizo cargo de que era una posibilidad. No dieron muchas ganas de votar a los generadores del caos, y el peronismo perdió.

Es el hambre y las ganas de comer, el discurso único que sólo favorece a un sector es respaldado por los desfavorecidos.