Dimovaia

Nos mal acostumbramos a entender que a toda actividad delictiva le corresponde la realización de un delito. Por eso no hace ruido cuando se acusa, procesa y condena inclusive sin pruebas. La condena puede ser judicial o social.

Por ejemplo, debería estar radicada una denuncia que aporte pruebas suficientes para que la justicia tome nota sobre una entidad rusa que tendría lazos con el gobierno de ese país, y que esa firma haya financiado periodistas argentinos, de qué manera lo hizo y qué publicaron estos periodistas. Ahí tendrá que dibujar el abogado para encuadrar esto como un delito, aduciendo que esas notas llamaban a la sedición del orden público, hostigamiento, calumnias e injurias.

Está claro que de comprobarse que verdaderamente el gobierno ruso le pago por medio de una empresa a periodistas argentinos para que hablen contra Milei no es lo importante para los libertarios, el Gobierno no va por la vía judicial sino por la condena social.

Volvemos al comienzo: no odiamos lo suficiente a los periodistas, suele decir Javier Gerardo.

Suena en principio descabellado que el Gobierno ruso ponga plata para que un periodista del sitio “La Patriada” le ponga cara de perro a Adorni, incluso para quien tiene poco pelo como el ex vocero.

El Gobierno avasallado por las causas de corrupción ya no va contra los hechos sino contra los interlocutores. ¿Todos los periodistas bancados por servicios son de la oposición?

⁸Es como cuando hay quienes se sorprenden cuando ven a dirigentes peronistas salir de la embajada de Estados Unidos. Hablamos de que suelen comprar voluntades de los dos lados del mostrador, si sólo se habla de periodistas opositores es una maniobra distractiva y que busca el descrédito de las acusaciones basándose en quienes la hacen.

Ejemplo, recordemos la conferencia donde Adorni le dijo a un periodista que le pida perdón por publicar que ningún funcionario lo apoyaba, cuando ciertamente, demoraron en hacerlo. Podría plantarse ante cada pregunta e insinuar de forma socarrona si el cuestionamiento está bien traducido del ruso, ya que la mitad de los periodistas que concurran a sus conferencias ahora están bajo la lupa.

Mientras el tema Libra siga en Tribunales internacionales, lo único que hace esto es darle más aire para salir del asedio permanente como resultado de sus aspiraciones de servirse de los placeres del temido Estado, que significaba una calamidad antes de llegar al poder y no es más que un prestamista de lujo cuando se alzaron con el mote de oficialismo.

Dymovaia se dice en ruso, acá le decimos bomba de humo.